viernes 18 de marzo de 2011

¿Por qué gana tanta pasta Santiago Segura?

A estas alturas de la película, seguro que nadie duda que Torrente 4, si nadie lo remedia, y nadie lo remediará, se va a convertir en una de las películas españolas más vistas de la historia. Algo previsible –su agresiva y omnipresente campaña así como lanzarse con 365 copías así lo certifican- , pero no por ello menos importante.
Y lo va ha hacer precisamente cuando los datos oficiales para nuestro cine, no son precisamente halagüeños: 13% de cuota de pantalla, frente a un 16% del año 2005 ( el año pasado, 2010, de cada 100 espectadores, 13 pagaron por ver una española, mientras que en 2005 fueron 16). Se ha escrito, y se escribirá, sobre cuáles son y han sido las claves para que esta serie de películas sobre el aspirante a policía casposo, zafio, facha, racista y machista que representa Jose Luis Torrente haya causado tal grado de empatía y cariño. Éstas pueden ser algunas, aunque no todas.





El primero es sin duda, el personaje. Torrente vive en un entorno fácilmente reconocible, en el que también se mueven personajes como el carnicero, la pescadera y el kiosquero: es un tipo de barrio, miserable “pero con corazoncito”, como admite en la primera entrega el propio José Luis. Es un quiero y no puedo. Su ideal sería un mundo en el que él fuese el héroe, un capo afable que todo lo arregla, al que todos quieren y desean, y al que no le falta ni un detalle para disfrutar de una vida de lujo. Su admiración por dos personajes como El Fary o Jesús Gil, ratifican sus esas intenciones. La realidad es que muchos le detestan, apenas tiene amigos, las mujeres –excepto una- huyen de él como de la peste y ni siquiera ha conseguido entrar en el cuerpo de policía.
Es un tipo que causa empatía y del que, en determinados momentos, nos podemos apiadar, pero cuyas costumbres, por soeces, zafias y deleznables, producen aversión. Peron no hay que confundirse, como dice Gregorio Belinchón en El País, la suya es una “zafiedad intencionada”, que surge de esa esperpentización exagerada. Y ese es el espíritu con el que Santiago Segura dotó al personaje en su primera entrega “Torrente, el brazo tonto de la ley”, y, un poco menos, en la segunda, “Torrente 2: Misión en Marbella”.





Santiago Segura no ha engañado a nadie. Siempre ha tenido muy claro que quería ganar dinero para hacer cine. Y lo demostró participando en una ingente cantidad de concursos televisivos que, a la sazón, fueron los que le permitieron rodar al menos dos cortometrajes. Pero también era consciente que para dar el salto, necesitaba algo más que dinero, y por eso se granjeó –a veces sin pretenderlo- la amistad de gentes del mundo del cine, desde directores como Álex de la Iglesia o Fernando Trueba, o actores como los mismísimos Penélope Cruz o Javier Bardem. Con eso y con más dinero, puso en marcha su primer Torrente iniciando también de forma paralela una campaña de marketing en la que se anunciaba una gran cantidad de cameos de gentes diversas del mundo del espectáculo (Trueba o Bardem entre ellos). Quizá por esa razón, su primera película es más pura, más intuitiva, su personaje más inocente y sus intenciones menos evidentes. Pero, como decía, Santiago Segura es un tipo listo y sabía que para mantener un segundo Torrente, ahora ya con su dinero y su productora, necesitaba llegar más lejos. Por eso el número de cameos, de famosos, y con ellos la intensidad de sus campañas televisivas, han crecido en proporción geométrica.





El listón, para esta cuarta entrega, estaba muy alto, pero el cineasta sabía que podía llegar más lejos. Para ello sólo tenía que utilizar las herramientas que la propia sociedad le había puesto en bandeja, en forma de personajes televisivos encumbrados al trono de la popularidad. Belén Esteban, canonizada como “princesa del pueblo”, y Kiko Rivera, alias “Paquirrín, vago y mujeriego”, han funcionado cual zanahoria y han empujado a un grupo de espectadores ajenos hasta ahora a las salas de cine. Ellos, y por supuesto, una amplía lista de colaboraciones, llámense ‘cameos’, de gentes del mundo del espectáculo televisivo y teatral. Han sido el cebo perfecto para una ingeniosa campaña de marketing populista: prácticamente ninguna cadena, ningún programa, matinal, vespertino o nocturno, ha querido privarse de su omnipresencia. Y por eso, además de batir records de taquilla, conseguirá ser el personaje que más programas de radio y televisión ha visitado en el menos tiempo posible.


Quizá algunos, cegados por el espíritu comercial de su cine y su personaje, y también del propio cineasta, perciban e incluso confundan persona y personaje. La realidad es que Santiago Segura, comparte con su alter ego cinematográfico un deseo irrefrenable por gustar, por sentirse querido y triunfar –en el caso de Torrente por ser el heroe que se lleva el dinero y a la chica-, pero mientras la zafiedad de uno forma parte del personaje –a Torrente lo pintaron así-, en el caso de Segura, su búsqueda de lo políticamente incorrecto tiene más que ver con la provocación para conseguir la risa fácil y con la timidez, que con un carácter zafio. Por eso, Santiago Segura, que además de ser un gran conocedor del mundo del entretenimiento, y un hábil estratega mediático, es un empedernido cinéfilo, admirador de grandes directores que, quizá, algún día –quién sabe- nos sorprenda con una gran historia, que se convierta no solo en un taquillazo, sino también en una gran película.

jueves 10 de marzo de 2011

MORGAN FREEMAN, un señor sabio y paciente

Es un gentleman americano. Uno de los mejores y más sólidos actores del cine de Hollywood. Su presencia dignifica las películas en las que participa. Acaba de ganar el Oscar por su papel en la mejor película del año, Million Dollar Baby, tiene varias pendientes de estreno, y estos días presenta Danny the dog, otro papel de hombre sabio y pacífico capaza de contener toda la violencia del rey del kung-fú cinematográfico actual, Jet-Li.

Morgan Freeman nació en 1937 en Memphis y no siempre ha sido actor. Su primer empleo nada más aterrizar en Los Angeles fue de mecanógrafo. Durante los 60, trabajó como mecánico para las Fuerzas Aéreas. Desechó la idea de convertirse en piloto para comenzar su carrera en el teatro. Hasta que le llegó su primer éxito en Broadway con el musical Hello Dolly (1968). Como muchos otros actores de color, probó suerte en la televisión, donde su gran oportunidad fue el personaje de Easy Reader en un infantil llamado The Electric Company. El teatro y la pequeña pantalla le tuvieron retenido unos años hasta que breves, pero intensos, papeles en películas como Brubaker o El ojo mentiroso le permitieron llegar hasta su primer protagonista. Sería en 1987, en El reportero de la calle 42. El trabajo le valdría su primera nominación. La segunda llegaría dos años después en Paseando a Miss Daisy donde Freeman daba vida al abnegado chófer de una impertinente anciana, un papel que se conocía al dedillo porque ya lo había repetido día tras día en el teatro un año antes. En 1994 nueva nominación por Cadena perpetua y diez años después el Oscar por su trabajo junto a Clint Eastwood, con quien ya había trabajado en Sin perdón. Desde Seven, además de un actor sólido con recursos ilimitados, Freeman es una estrella, cuya presencia puede convertir una película menor en un taquillazo. Es una fama aceptada con resignación que también tiene su lado bueno: “Algunas veces, pasear o ir de tiendas es complicado. Aunque cuando ya eres famoso y tienes suficiente dinero también tienes gente que te hace este tipo de cosas o que te puede acompañar. Es el precio de la fama”.
Ahora, Freeman, haciendo honor a su apellido, vive libremente en el campo, en una granja, apartado de la ciudad, se levanta más bien tarde -“prefiero trabajar por las noches y dormir durante el día”-, se informa viendo la tele -“No leo periódicos, prefiero ver la CNN”- y pasa el resto del día leyendo libros y guiones -“Tengo que producir y actuar en películas, así que tengo que leer todas esas historias y valorarlas”-. Este ha sido un año especial: ha ganado un Oscar (Million Dollar Baby), tiene varias películas en lista de espera y acaba de estrenar Danny the dog, película en la que da vida a un afinador de pianos ciego que intenta recuperar para el lado bueno a un joven y salvaje asesino interpretado por Jet Li. Es de las pocas veces en las que Freeman ha rodado en Europa, pero no ha sido la única. Ha venido a España para promocionar la película y se entrega, una vez más, a una maratoniana sesión de entrevistas, conservando siempre la sonrisa y el buen humor.

No es habitual verle trabajar en Europa. Esta vez ¿ha influido que el proyecto de Danny the dog haya salido de un director como Luc Besson?
No. He trabajado en Europa justo después esta película, en Irlanda y en Inglaterra, he trabajado incluso en Barcelona… y en Italia.

Sabemos que la idea de que su personaje en Danny the dog fuese ciego fue suya. ¿Es habitual que aporte cosas al guión durante el rodaje? Eso es ridículo. No te pueden dar un guión y después decir que quieres cambiar esto o aquello. Eso sería usurparle el puesto a guionista. Algunas veces te dan un papel, como en Danny the dog, en el que el personaje está bien definido y lo puedes desarrollar como está escrito. Otras veces sientes que estaría mejor con cambios sutiles en la forma de presentarlo. A veces puede ser hacer de ciego, cambiar la forma de vestir, una forma de hablar, un acento, en definitiva, un cúmulo de pequeñas cosas que consiguen matizar al personaje manteniendo su esencia. A veces me envían un guión y yo digo, ‘yo no puedo hacer este personaje porque esto es flojo, esto también, y además habría que reescribir esto y esto, y si estáis dispuestos a hacerlo, entonces podemos seguir hablando del proyecto’. Esto me pasa muy a menudo, muy a menudo. Pero cuando ya he aceptado el trabajo, entonces ya no hago cambios.

Su primera nominación al Oscar le llegó en 1987 con El reportero de la calle 42. Ahí era un despiadado y violento proxeneta y desde entonces no le hemos vuelto a ver de malo. ¿Es que no quiere o es que ya no le ofrecen buenos papeles de malo? Si, sí. Los buenos personajes de malo, parece que se los han dado a otros actores. Y a mi me toca hacer el del bueno. De hecho el personaje que más represento últimamente es el de tipo sabio mayor. Son papeles con mucho peso moral que dignifican más al personaje. Alguien me escribió no hace mucho tiempo diciéndome que debería dejar atrás este tipo de personajes: ‘Morgan, tienes que dejar de hacerlo porque te están hundiendo’. Y sí, quizá tenga razón, debería dejarlo.

Y después de 60 películas a sus espaldas… ¿Cuántas?

60 o más. ¿Tantas?

Es lo que he leído en Internet. Será verdad, pero no recuerdo haber hecho tantas.

¿Cuáles son las más importantes para Morgan Freeman? Para mi las más importantes son las que son más importantes para vosotros. Paseando a Miss Daisy, Tiempos de Gloria, Seven, Cadena perpetua… Me quedo con las que funcionaron bien, aquellas de las que la gente ha hablado, por que son también las que más recuerdan los espectadores.

¿A usted también le gustan? Bueno, en esas he disfrutado del trabajo: en algunas del personaje, en otras de la historia. Siempre me ha gustado algo de ellas, y hay muy pocas de las que me arrepienta. Dos o tres (es un caballero y prefiere omitir los nombres).

¿Y ahora qué le queda por hacer? ¿Qué me queda por hacer como actor? Me queda mucho. Además estoy introduciéndome en temas de producción, y ahí todavía quedan muchas historias por contar.

¿En películas suyas o de otros? En las dos.

¿Y como director? Puede que me obliguen, pero soy más bien perezoso para dirigir. Lo hice con una (Bopha) y sólo disfruté fue durante la preparación y después, cuando la cámara estaba en marcha, del trabajo con los actores, pero la postproducción me resultó aburrida. Es un proceso en el que el director ya no tiene el control, son otros los que lo hacen: los mezcladores y los montadores, que son los que más saben de eso. De eso yo como director, no tengo ni idea. Después vienen y te preguntan si te parece bien y tú dices, ‘sí, por supuesto’. Me he dado cuenta de que esa parte del proceso no me interesa nada. Además, con el tiempo que pierdes dirigiendo una película podrías hacer varias como actor y encima ganando mucho más dinero (vuelve a reír). Tengo socios que se dedican a producir, pero yo prefiero ser productor ejecutivo.

¿Ni siquiera le ha animado Clint Eatswood? ¡No! (rotundo), Clint es muy minucioso, trabaja muy duro y a él le encaaaaaanta dirigir.

Hace tiempo trabajó en Hello Dolly en Broadway, y ahora parece que el género musical vuelve a estar de moda, ¿le han tentado para volver al musical? Noooo gracias (convencido). Estoy feliz donde estoy. He luchado toda mi vida para poder trabajar en el cine. Ahora que hago cine, no quiero volver al trabajo duro (riendo).

Después de verle en sus últimos trabajos, nosotros también preferimos que no deje el cine. Lo que sí tiene que dejar es la entrevista. Su asistente personal la da por concluida, aunque Morgan, que aguanta lo que le echen con estoicismo sonriente, todavía tiene fuelle para firmar autógrafos, hacerse fotos y dar la dirección a una fan que desea enviarle un guión a su productora. Sabe que eso puede suponer leer otro guión más, pero no le importa. Tiene paciencia para eso y para mucho más. Es Morgan Freeman y acaba de estrenar "Danny the dog", junto a Jet Li y Bob Hoskins.

Andrés Fierro. Publicado en la revista EVASIÓN nº 44, verano de 2005.

jueves 18 de marzo de 2010

De repente... se fueron "Los Gómez"





Tan de repente como llegaron, se fueron. Telecinco ha cancelado la serie. No ha cumplido con su "cuota" de pantalla prevista. Un millón y medio de espectadores no fueron suficientes. Otra víctima caída en la batalla de las audiencias. Otra serie menos. Otro grupo de trabajadores en la calle. Otra tanda de actores buscándose las castañas del fuego.

Quizás algún día esto sirva de escarmiento para los dueños de las cadenas y, en lugar de verse los capítulos en los sofás de sus casas, decidan utilizar el sistema americano de grabar PILOTOS, emitirlos y testarlos con audiencias reales, que al fin y al cabo son quienes deciden qué ver. Puede parecer más caro. Pero ya saben, a la larga, lo barato (lo que han hecho con "Los Gómez", "Gominolas", "18", etc, etc), sale caro. Es muy sencillo y no es la primera vez que se hace (en sus tiempos, lo utilizó Globomedia con "Médico de familia").

"De repente, los Gómez" distaba mucho de ser una serie perfecta: algunos de sus actores eran francamente malos; otros estaban mal dirigidos; sus secuencias eran planas y sin estilo; y los diálogos no tenían ni chispa, ni emoción. Y, personalmente, tras ver el primer capítulo, creo que no repetiría jamás con "Los Gómez". Pero es que nuestra televisión está llena de series de esa guisa (con diálogos flojos y guiones previsibles, con actores mal dirigidos y series estéticamente insulsas) que siguen funcionando bien a pesar de los pesares.

Telecinco, padece, entre sus muchas enfermedades una de rabiosa actualidad: LA PRISA. Esperemos que la fusión entre Cuatro y Mediaset no agudize ese mal. Aunque me temo lo peor.

Y no crean que esta dolencia afecta sólo a la "cadena amiga" (Telecinco). Recuerden el caso de "UCO", ese 'spin-off' de "Desaparecida" protagonizado por un soberbio Miguel Ángel Solá, una inspirada serie que RTVE ha relegado incomprensiblemente a su web, dejando su emisión huérfana en el tercer capítulo.

Un minuto de silencio por los caídos.

Ya. Y ahora unas breves premisas para que una serie funcione, un poquitín:

1. Que los guiones estén bien escritos (lleva su tiempo).
2. Que los actores sean buenos (que los hay).
3. Que estén bien dirigidos (que también se puede).
4. Que las historias tengan emoción (es decir, que nos las creamos).
5. Si son de misterio, intriga, etc, que en el primer capítulo haya un gran, gran misterio por desvelar (PERDIDOS: la Isla, FLASHFORWARD: los 2 minutos y 17 segundos, EL MENTALISTA: la muerte de su esposa a manos de John Red, DAMAGES: una mujer ensangrentada saliendo de un edificio, etc, etc).
6. Que se gasten dinero en los Pilotos (que apuesten).
7. Que los prueben con público real.
8. Que no tengan prisa los programadores "parrileros".
9. Que no tengan prisa los directivos de las cadenas.
10. Que busquen buenas historias en el mundo de la literatura, que las hay a raudales. Y en España tenemos hasta buenos escritores.

A veces, ni con esas diez, la cosa funciona. Porque como decía William Goldman, tanto en el cine como en la televisión, "Nadie sabe nada".

Añadido: Aplíquese esto mismo para esa "cosa" llamada "Ángel o demonio"

lunes 28 de abril de 2008

La amenaza de los VÍDEO BLOGS

En el año 2006, la información está en Internet. ¿Alguien lo duda? Lleguemos más allá. Hasta hace poco, los reporteros y los informativos televisivos eran privilegio de estados y grandes conglomerados mediáticos y/o empresariales. Hoy, estamos orgullosos de presentarles a Amanda Congdon. Esta norteamericana, con curioso apellido a niveles fonéticos, es, gracias a www.rocketboom.com, la estrella de los vídeo-blogs. Sí, los video-blogs, el siguiente paso de los famosos blogs (diarios personales en forma de página web), un espacio en el que se archivan no sólo palabras, sino imágenes y sonidos. El de Amanda ha saltado a la fama, igual que le pasara hace unos meses a nuestro ilustre Chef Ferrán Adrià, gracias al New York Times. El diario la presentó en uno de sus artículos como el futuro de la información. En realidad, los del Times se equivocaron. Amanda y su video-blog ya forman parte del pasado. Y es que en la red, las cosas pasan más rápido que Fernando Alonso.



Pero para entender lo que Amanda ofrece es necesario explicar que antes de los video-blogs fueron los podcasts, un término que surge de la unión de dos palabras: i-pod, el famoso reproductor de mp3 creado por Apple, y "broadcasting", todo lo que tiene que ver con la transmisión de señales audiovisuales, es decir sonido y/o imágenes. Si los weblogs se dedican a presentar texto, los podcasts lo hacen con archivos de audio. En ellos, los podcasters se dedican a hablar, explicar, contar o relatar, unas veces sin música y otras con ella, sobre cualquier tipo de contenido o tema. El avance ha sido sustancial, y en una época dominada por la imagen, no debe sorprendernos el salto a los video-blogs, también conocidos ya como vlogs.
La primera y principal traba para los v-logs ha sido la capacidad de los servidores y la inexistencia de lugares en los que archivar estas breves píldoras audiovisuales para posibilitar su difusión y acceso. Pero como ya hemos comentado, el que no corre, vuela. Google, por ejemplo, ya ha montado un espacio dedicado a tal fin: http://upload.video.google.com. Junto a ellos, otras páginas como www.archive.org, www.vblogcentral.com, www.yotube.com, www.putfile.com o www.zippyvideos.com, ya disponen de espacio para solucionar la enorme capacidad necesaria para albergar vídeos personales.
Y en este mundo es donde Amanda Congdon se ha hecho un hueco importante. Aunque el éxito no es sólo suyo. La otra mente creadora del proyecto es Andrew Barron, encargado de apartados técnicos, tales como llevar la cámara. Las piezas de Amanda suelen durar unos 3 minutos y en ellas se parodian, sobre todo, los informativos tradicionales, aunque en ocasiones también se permite el lujo de salir a la calle y ejercer de reportera, al más puro estilo Michael Moore.

El vídeo blog de Amanda ha creado escuela. Ahora nos podemos encontrar con modelos que siguen la línea del informativo, la del reallity familiar o la del simple testimonio. En español también tenemos buenos ejemplos de diarios, como es el caso de Mobuzz tv, o incluso ingeniosas ficciones basadas en experiencias más o menos reales, como es el caso de quevidamastriste, quienes también ofrecen su propia sit.com con más de un final alternativo.

Aún así, Congdon sigue siendo la primera y de momento ya ha creado su propia red de corresponsales, entre los que destaca Steve Garfield (otro apellido curioso), que informa desde Boston. Steve, además de la corresponsalía de www.rocketboom.com, es un creador de video-blogs y se ha hecho famoso por haberse ‘enfrentado’ a una periodista del diario The Inquirer and Mirror, quien se vio sorprendida por el propio Steve que sacó su cámara para grabar. La reportera le espetó que las cosas no iban así y el vloger le espetó: “Ahora sí, ahora nosotros también somos los medios”.

Se puede decir más alto, pero no más claro. El futuro del que hablaban en el Times ya está aquí. Amanda y Andrew han puesto en marcha su propia televisión con tan sólo una mini-cámara de vídeo, un medio foco, un ordenador, y en la que el único gasta importante ha sido el ancho de banda. Sin márketing, sin invertir ni un duro en publicidad, han conseguido que más de 100.000 personas visiten diariamente su página. En otras palabras: Si la televisión no te permite tus 15 minutos de fama (¿o eran 5?), como diría Warhol, móntatela tú mismo/a. A ellos les ha funcionado.

Andrés Fierro. Revista Evasión, febrero de 2006

Tarantino le da un repaso a C.S.I.

Ya lo hemos dicho muchas veces en estas páginas: el nivel de la ficción televisiva en Estados Unidos está muy por encima de su hermana mayor, la pantalla grande. Un buen ejemplo lo encontramos esta ocasión en C.S.I., franquicia que ha dado pie para otras dos sucursales (NY y MIAMI), ambas de menor entidad y calidad. Pero la que hoy nos interesa es la primera que firmó Anthony Zuicker, y que él mismo puso en marcha –gracias a la pasta de Jerry Bruckheimer– tras una larga e intensiva estancia en Las Vegas

Una práctica muy agradecida para todos los cinéfilos televisivos es la que invitar a directores y guionistas de reconocido prestigio a hacerse cargo de la dirección de capítulos de series más o menos famosas. En C.S.I., le ha tocado el turno a ese midas del cine moderno de hampones, que es en lo que se ha convertido Quentin Tarantino. El director de Pulp Fiction se ha dejado ver como actor, no sólo en sus películas, si no también en seriales varios. Recordemos su episódico malvado para una entrega doble de Alias (que pronto se podrá ver en Cuatro, si sus responsables aguantan hasta el episodio 12 de la primera temporada) y su trabajo también como director de un capítulo de Urgencias en 1995. Ahora, un afortunado encuentro entre Zuicker y Tarantino durante la entrega de premios de la primera temporada, ha propiciado una colaboración cuyos frutos los podremos ver en día 28 de febrero en el Canal AXN (operadores de cable y Digital plus).

Quentin, buen conocedor y fan de la serie protagonizada por el supervisor Gill Grissom y sus investigadores de la escena del crimen, no sólo se ha hecho cargo de la dirección, si no que además se ha encargado del guión de esta entrega doble “Grave Danger”, en España “Peligro sepulcral”. “Soy un gran fan de la serie y conozco la trayectoria de todos los personajes... ha sido increíble conocerlos y trabajar con ellos, conozco a todos los personajes realmente bien y me siento cómodo entre ellos aunque no haya estado antes aquí. Algo que realmente me gusta de este episodio es que funciona como una película”.
No se equivoca. Al igua que su KILL BILL, el episodio final de esta temporada fue concebido en su mente, en dos partes. En ellas, los miembros del C.S.I. verán como uno de los suyos, el detective Nick Stokes (George Eads), es víctima de un siniestro plan, y el resto del equipo luchará por salvarle la vida en una desesperada carrera contrarreloj. Además de Tarantino, el episodio cuenta con la presencia del actor Toni Curtis, quien no ha tenido inconveniente en hacer de sí mismo. Y junto a él, el ya fallecido Frank Gorshin (conocido por su papel del malvado Riddler de la serie Batman de los años 70), ambos en el papel de viejos amigos del padre de Catherine, Sam Braun (Scott Wilson).
En Estados Unidos la CBS estrenó este último capítulo de la quinta temporada se estrenó el 19 de mayo de 2005, consiguiendo que 30 millones de espectadores no le quitaran el ojo a sus andanzas. En España, la serie previamente estrenada en AXN, llegaría a Telecinco el 15 de julio de 2002. Un año después se convertiría en la ficción extranjera de mayor éxito, superando los 6 millones de espectadores, por encima de éxitos como Expediente-X o Ally McBeal. Seguramente, esta doble entrega también llegará a Telecinco. Mientras eso ocurre, suerte a quienes tengan el privilegio de disfrutar de esos casi 110 minutos de tensión.

Título original: Grave Danger
Duración: 110 min.
Dirección y guión: Quentin Tarantino
Intérpretes: William L. Petersen, Marg Helgenberger, Gary Dourdan, Jorja Fox y George Eads.
Emisión: 28 de febrero a las 21.30 en AXN.


Andrés Fierro. Publicado en EVASIÓN, en febrero de 2006.

jueves 24 de abril de 2008

Ferrán Adrià, el alquimista inquieto

Ferrán Adrià es sinónimo de cocina, de comida, pero también de investigación, de laboratorio. Todo esto porque el chef catalán es un currante por encima de todo. Su pasión es su trabajo. Y su fama no ha cambiado ni un ápice su sentido de la vida. Sigue igual de joven, igual de niño, igual de entusiasta y de curioso que cuando comenzó, hace ya más de 16 años su aventura en El Bulli, hoy uno de los templos del paladar mundial. Le Interrumpimos durante unos minutos para charlar con él de su trabajo, de su fama y de sus inquietudes.

¿Hay un Ferrán antes y después de la publicación del famoso artículo del NYT?
Sin duda alguna. No sólo la del NYT, si no las tres seguidas que fueron la de Le Monde y la de Time. Estar tanta veces en portada le cambian la vida a cualquier persona ¿no? Fue una internacionalización que de otra manera sería imposible conseguir.

¿Se considera cocinero antes que fraile? Por supuesto.

Dado el nivel de sofisticación al que está llegando su cocina, ¿es más científico, investigador…? Me considero cocinero, sobre todo cocinero. Lo que pasa es que hoy en día, en la alta cocina, es muy importante el conocimiento. Para mí es tan importante conocer el producto, como conocer la historia, la cultura, la ciencia. Todo forma parte del conocimiento, pero eso para cualquier oficio. Quizá hay una serie de ingenieros que se dedican a investigar y a hacer alquimia, pero eso no quiere decir que todo tenga que ser ciencia y alquimia.

¿Hay una parte de Ferrán que cree que necesitamos educar el paladar, que lo tenemos muy mal educado? No, que va. El paladar, es un sentido subjetivo, si le entra bien un plato es porque gusta. De hecho no hay una verdad única en la cocina. Como no hay una sola verdad en arte, igual que no hay una verdad en arquitectura o en los coches. Hay una verdad en la que un señor hace un coche potente y por eso es el que más corre. Pero sólo por eso no es el mejor. En cocina no hay una verdad absoluta. Y en cuestión de gustos vale todo.

¿Cómo acepta las críticas? Las buenas me gustan mucho. Las malas mucho menos, pero las acepto porque en un país en el que existe libertad de expresión, cada uno puede decir lo que quiera. El problema es perder el respeto. Por suerte el 99,9 por ciento me respetan. Por otro lado, también es normal que cuando hablan de ti en cerca de 2.000 artículos al año, pues a alguno le caiga gordo. Es normal y hasta comprensible.

Revisando la documentación, vemos que son minoría. Hay muy pocas, pero también es algo raro tratándose de una vanguardia un tanto radical, que haya recibido pocas críticas. Quizá es que llega un momento en que, si se meten conmigo, se están metiendo con algo más, con miles de personas que han hablado bien de nuestro trabajo.

Vivimos un éxito rotundo de los programas de cocina y de los cocineros ¿Será pasajera esta moda? La verdad es que no veo mucho la televisión, pero seguro que en ella hay como en todo, buenos, malos y regulares. Está bien si funciona, pero si no, puede ser muy peligroso. En todo caso no puedo hablar mucho porque apenas le dedico tiempo.

Ferrán, como persona, ¿sigue siendo igual de asequible que hace 15 años? Lo que no es tan asequible es comer en el Bulli. Yo soy el primero en no estar contento con eso. Me gustaría que todo el que quisiera pudiese venir a El Bulli. Ya por una cosa egoísta, no por algo económico. Por desgracia hay un número limitado de espacio, esas 1.000 plazas, y sin embargo mucha más gente que quiere venir. Pero eso no se puede arreglar, no hay vuelta de hoja.

Según los datos 300.000 peticiones y solo pueden atender a unas 10.000. ¡Que va!, hay muchas más de 300.000. De hecho a todas las personas interesadas en la gastronomía, al menos una vez en la vida, les gustaría comer en El Bulli. Piensa que el mundo es muy grande. Y sólo hay 8 mil y pico plazas.
¿Eso crea también un grupo de descontentos, de gente que no podrá conocer jamás su restaurante? Sí, pero, de momento no puedo ofrecer una solución mejor, porque tampoco puede haber dos El Bulli.

Decía Rainhold Messner, el primer escalador que ascendió los 14 ochomiles, que él no subía montañas en nombre del Tirol, de Alemania, o de Italia, si no en nombre suyo. ¿A Ferrán le sucede algo parecido? En otras palabras, que lo de ser catalán y español es lo de menos. En mi caso cocino para ser feliz yo, y también para hacer feliz a la gente. Hay una parte importante en esta historia y esa es la es la gente que come. Si consigo hacerla feliz, es fantástico.

Pero no lleva una bandera, le da igual haber nacido en España, en Cataluña o en el Mediterráneo. Me siento más mediterráneo que chino o que ruso, pero por una nacionalidad. Bastante liado está todo este de las nacionalidades para que encima nos afecte también a la cocina. Tiene personas, y esas personas son de lugares, eso sin duda alguna. Vengo de la cocina española, pero hago cocina europea.

La música tiene 7 notas, y con ellas, dicen quienes dominan la composición, que se pueden conseguir infinitas melodías. En la cocina se podrían elegir también 7 elementos fundamentales? Si me pides siete, como siete notas, te diría: sal, azúcar, leche, harina, huevos, pasta y arroz.

¿Con éstos hasta el infinito y más allá? Con estos se pueden hacer muchísimas cosas.

¿Se le han olvidado alguna vez los ingredientes de un plato? Habitualmente lo anotamos todo (en el Taller de El Bulli), y eso es porque tenemos un alto grado de preocupación por ello.

Ferrán tiene un taller, muchos seguidores, fieles, fans y millones de admiradores, pero ¿a quién admira, Ferrán? Sobre todo a la gente que se tira 15 horas haciendo lo suyo. Admiro a los que son muy grandes en su oficio y que humanamente son personas normales.

Invitar a cenar en casa a un chef de su categoría ¿debe intimidar un poco? Soy una persona muy positiva. Soy de los más fáciles para invitar.

¿Recuerda algún plato al que le hayan invitado a cenar. A comer, el otro día en la casa de un amigo nuestro que nos hizo escudella, que es como el cocido madrileño, judías con butifarra y ensalada. Todo muy bueno.

Contento, amable y preocupado (como siempre) por los nuevos sabores que se cuecen en su laboratorio de El Bulli (Girona), dejamos que Ferrán siga soñando, cual Harry Potter de los fogones, con ese sabor que le lleve hasta la piedra filosofal de la cocina. Nosotros nos quedamos con ganas de Ferrán. Pero, como en la mesa, también es bueno no llenar el estómago hasta el límite.

Biografía gastronómica
Nació en L’Hospitalet en 1962.
Su hermano Albert, un genio de la repostería, trabaja con él.
Comenzó fregando platos en 1980, en un hotel de Castelldefells.
Su primer jefe le apodó “El Figura”, por su memoria y habilidad.
En la mili descubrió su auténtica vocación, cocinando para el Capitán General, para Felipe González o para el Rey, en Cartagena.
Fermí Puig, compañero en la mili y gran cocinero le consiguió prácticas en El Bulli, en Cala Montjoi.
En 1984 Juli Soler, el director, le nombró Jefe de Cocina del restaurante.
En 1990 Juli y Ferrán compran El Bulli y consiguen la 2ª estrella Michelín.
En 1997 consiguen la 3ª.
El restaurante abre de marzo a septiembre.
El resto del tiempo, Ferrán y su equipo investigan el El Bulli Taller, en Barcelona.
En 2003, el New York Times le colocó en lo más alto de la cocina mundial.

Imposible recopilar y condensar todo lo que se ha dicho de Ferrán y su cocina. Igual de imposible que plasmar todos sus pensamientos, recogidos en miles y miles de entrevistas por todo el mundo. No están todas la que son, pero sí son todas las que están.

Lo que ha dicho FERRÁN

“Un huevo frito sigue siendo supermoderno”
“La creatividad es un trabajo”
“Doy muchas entrevistas para no ir al psicoanalista”
“No trabajo por ego o por dinero, sino por el morbo de dar un paso más en mi oficio”
“Cocinar no es algo genético, se ha de aprender”
“La alta cocina ha de ser complicada, ya que por algo la hacen los profesionales”
Sobre Vázquez-Montalbán, el escritor: “Hizo posible que la cocina tradicional y la contemporánea convivieran en España”
“Una vez escuché decir a alguien que había comido en El Bulli en noviembre y que no le había gustado nada. El problema es que El Bulli en noviembre está cerrado”
“Me gusta escuchar ópera, pero soy incapaz de estar sentado durante 4 horas”
“No es cuestión de entender o no, sino de gustar o no gustar”
“Ser alguien importante no le garantiza a nadie que podrá comer en El Bulli”.


Lo que OTROS han dicho de FERRÁN
“Antes que comida convencional, su menú es una sucesión de sensaciones”
“Más que un maestro, es una persona generosa” (José Andrés, chef)
“La cocina de Ferrán es irrepetible, inimitable. Sólo en El Bulli se come como en el Bulli” (Caius Apicius)
“Él es único e irrepetible. Si hubiera más Ferranes en el mundo, cocinar ya no sería tan divertido” (Sergi Arola, chef)
“Barcelona, y no París, es la actual capital europea de la vanguardia. Y nadie está cocinando de forma más atrevida e ingeniosa que Ferrán Adrià” (The New York Times).


Andrés Fierro. Publicado en la revista Evasión, abril de 2006

martes 15 de abril de 2008

FERNANDO TEJERO, el pescadero que ganó un Goya

Fernando Tejero, era, hasta hace unos años, un pescadero risueño y carismático capaz de convencer a las amas de casa de que sus lenguados eran los mejores de Madrid. Hoy, Fernando, no puede salir de casa sin que le saluden más de 20 veces al día. La culpa la tiene la televisión. Bueno, más que la televisión, una serie: AQUÍ NO HAY QUIEN VIVA (ANHQV). Gracias a su personaje de portero de finca, le conocen en toda España. Y en Córdoba, donde nació, no puede ni salir a la calle. Es esa cosa del cariño popular. Pero antes de la televisión, Fernando Tejero ya había ganado un Goya al Mejor Actor Secundario por su magnífico papel de despistado en LOS LUNES AL SOL (Fernando León, 2001). Después, ya en plena vorágine televisiva, llegó DÍAS DE FÚTBOL (David Serrano, 2002) , una película rodada mucho antes, pero que disparó su popularidad incipiente.

Y hoy Fernando Tejero, que no ha perdido ni su frescura ni su talante de pescadero, nos espera para una entrevista en la sede de Altafilms, la distribuidora de su última película, EL PENALTI MÁS LARGO DEL MUNDO (Roberto Santiago, 2005), una comedia en la que interpreta a otro Fernando, así se llama el protagonista, y en la que además también es portero, aunque esta vez de fútbol.

Te haces famoso haciendo de portero de finca y ahora otra vez de portero, pero de fútbol…¿casualidad?
Curiosamente la historia estaba escrita antes que la serie y antes que DÍAS DE FÚTBOL. Al principio el personaje tenía otra edad, y la productora quería a otro actor, entre otras cosas porque cuando Roberto dice que quiere que el Fernando de su película sea yo, a mí no me conoce ni dios. Y cuando me ofrecen la película hay algo mágico que pasa, que desde que Roberto empieza a hablar conmigo hasta dos meses después, Fernando Tejero se convierte en lo que es ahora, que no sé muy lo que es …

Un actor popular… Eso. Y entonces Tornasol, la productora, empieza a interesarse por mí para que haga yo la película. Pero el proyecto viene de hace tiempo. Empieza a asomar la cabeza este año, pero está escrita antes que la serie y antes que DÍAS DE FÚTBOL.

¿Y te vuelve a proponer hacer de portero? Al principio, a mí, quien me dice que me van a llamar para este proyecto es David Serrano, director de DÍAS DE FÚTBOL. Me dice, ‘te van a ofrecer otra cosa de fútbol’. Yo la verdad, pensé que iba a hacer de cualquier cosa antes que de futbolista. Pero me contó que era una comedia muy bonita, que era la historia de un portero de fútbol al que le pasaban cosas con un penalti de por medio, y me contó un poco así por encima, pero claro, mi sorpresa grande, grande fue cuando me dijo que lo que me ofrecía era el protagonista.

No lo sabías. No. Y cuando leí el guión me enamoré. Igual suena un poco a tópico, pero fue así. Ahora la verdad es que estoy en un momento buenísimo en el que hago lo que me apetece, y esta película me apetecía muchísimo hacerlo. Era muy difícil porque el personaje, curiosamente, se parece mucho a mí. No sólo porque se llame como yo, Fernando, o porque mi primera novia se llamaba Cecilia, como la protagonista de la película. Si no porque soy un tío de barrio, porque yo he trabajado toda mi vida en un supermercado, no en la charcutería, pero sí en la pescadería, y al protagonista también le pasa como a mí, que de la noche a la mañana le cambia toda la vida.

Después de ver la película uno tiene la sensación de que lo pasasteis en grande. No que va. Disfrutas porque es tú trabajo y te gusta, pero yo no sólo no lo he disfrutado sino que lo he llegado a pasar jodido porque… (y cuenta la anécdota más dolorosa del rodaje)… imagínate, agosto, cuarenta grados a la sombra, yo estaba al sol, debajo de la portería, porque todo lo del fútbol se rodó en pleno verano, en Madrid, en un campo de tierra, que ahí se concentra todo el calor y aquello era fuego puro. Pues llegué a ponerme enfermo de tanto tirarme, de tanto parar, me hice daño en un riñón. Me di con una piedra en el riñón que, empezó a joderme, a orinar sangre y al final tuvieron que operarme. Por eso digo (convencido) que de bien, nada. Hay momentos en los que disfrutas porque haces lo que te gusta, pero es un trabajo más. Te tiras 12 horas, te levantas tempranísimo, tienes que estudiar. O sea, que no es tan bonito como lo pintan. Para mi sí porque me gusta lo que hago.

Has trabajado con directores jóvenes ¿son los que mejor te entiendes? Hombre, no he trabajado con un director, digamos, mayor. De hecho yo creo que el más mayor ha sido Álex de la Iglesia, y no es mayor…(hace recuento en voz más baja)…David Serrano, Fernando León, Roberto Santiago, Pablo Berger… el más curtido Álex, pero que sigue siendo joven. Quizá por eso he tenido buena conexión con todos ellos, igual estamos en la misma onda, no sé. Cuando trabaje, si es que llego a hacerlo, con uno mayor, pues te comentaré, pero ahora mismo… Con Roberto, por ejemplo, me he entendido de puta madre, con Fernando León me entendí fenomenal, de hecho creo que no tardaré en trabajar con él, con David Serrano también. Con David había mucha confianza, porque él es amigo de Alberto Sanjuán, de Guillermo Toledo, de Ernesto Alterio, porque los conocía yo también del grupo de teatro Animalario, y entonces, a veces, el exceso de confianza en el trabajo no es bueno, y hubo algún rifi rafe… aunque estoy deseando trabajar con él. Hasta ahora he tenido la suerte de que con todos ha habido buen rollo.

Esta es tu primera película como protagonista, la primera en la que como quien dice estabas ‘sólo ante el peligro’, ¿tenías más miedo? Claro que sí. Y lo sigo teniendo porque todavía esto no ha hecho más que empezar, como digo yo ‘esto son las contracciones de un parto’, ahora queda parir la película todavía. Y a mi la crítica me ha tratado hasta ahora de puta madre, se me considera, yo creo, que un actor serio, pero estoy un poco viéndolas venir. Porque sé que al principio a la gente le gustas, tal y cual pascual, pero cuando estás ahí arriba hay gente a la que parece que le molesta que las cosas te vayan bien. Así que habrá alguien que me pegará el hachazo, que igual me merezco, pero bueno, creo que forma parte de esta profesión y hay que aprender de ello.

Ahora parece que sólo te ofrecen personajes del estilo de ANHQV ¿no te apetece algo diferente, algo así como un tipo malo, malo de verdad? Yo estoy encantado. Además, acabo de terminar un drama con Miguel Albaladejo, que se estrenará en septiembre y ahí hago de padre de El Pera, el protagonista…

Que se llama VOLANDO VOY. La misma. Ahí estoy muy diferente a todo lo que he hecho hasta ahora. Lo pasé mal porque el personaje era muy jodido y lo sufrí mucho, pero ha quedado bonito. Sí es verdad que el físico te lleva a determinados papeles, pero vamos yo tengo cara de malo, si me lo propongo. Miguel me decía que tengo cara de drama y él me ha permitido el primer drama de mi carrera. Pero te encasillan, aunque ahora intento que no sea así.

En esto de la popularidad, influye mucho que en la tele te vean 7 millones de personas todos los miércoles, mucho más que en el cine, que como mucho son 3 millones por una película al año. Siete con picos de 10 (puntualiza). Es lo que he dicho antes en otra entrevista: un actor es un actor, ya sea en cine, televisión o teatro. Lo que pasa es que…. y yo estoy encantado. Prefiero hacer esta serie a muchas comedias que se hacen actualmente en el cine español, porque he visto dos hace poco que eran infames, y no te voy a decir cuáles, pero eran infames. Además tampoco voy a estar toda la vida haciendo ANHQV, esto será una etapa y en cuánto empiece a aburrirme, que también se aburre uno de hacer siempre lo mismo, y en cuanto no me permita hacer cine o teatro pues a otra cosa mariposa.

¿Ha cambiado mucho tu vida con toda la popularidad que te ha dado la serie? ¿Tienes que salir camuflado, con gafas de sol, para que no te reconozcan? Eso es horroroso. Me niego a salir así porque yo no he utilizado nunca gafas de sol, y ahora encima, cuando me las pongo, con una gorra, porque alguna vez he tenido que salir con gafas y con una gorra a pasear el perro en hora punta, y lo he hecho y es una tontería porque luego encima está el que te mira y dice ‘mira al gilipollas este, va con gafas y con gorro’. Yo creo que no he cambiado, que sigo siendo el mismo: me sigo levantando con mis mismas neuras, con mis problemas, con mi misma alegría, con mi misma pena, y la fama y todo esto sé que es efímero que hoy lo tengo y mañana no. Y me lo tomo como tal. La gente es la que cree que tú has cambiado, porque si noto que gente de mí alrededor me llaman de forma diferente, o les cuesta llamarme, entonces el problema está en ellos, que son los que endiosan o no. En lo único que cambias es en que a veces tienes que ser un poco hipócrita, porque hay días que salgo como el culo y te dicen que eres el mejor y tienes que fingir una sonrisa, aunque estés jodido por dentro. En eso sí he cambiado.

En Córdoba eres un ídolo, el abanderado de la ciudad. Allí si que no puedo salir a la calle. Es muy triste, pero muy bonito a la vez. Porque allí me conocen… en Madrid la gente está más acostumbrada, auque comentan y te paran, pero son menos. Pero en Córdoba he salido a pasear al perro y me he tenido que dar la vuelta a los cinco minutos porque, claro, no puedes ir contándole tu vida o que la gente te la cuente.

Al final se te enfada el perro. Claro, el perro se cabrea, porque él no lo entiende, y piensa, ‘menudo paseo’.

Y qué proyectos tienes entre manos. La de Albaladejo, que ya está terminada y está pendiente de estreno, y luego me voy este verano a Barcelona a rodar con Joaquín Oristrell.

Otra comedia. Sí, pero son tres protagonistas y es una especie de comedia italiana, agridulce. A mi me toca hacer de ciego y el personaje es simpático pero no busca la risa. Es una comedia con trasfondo, trata el problema de la minusvalía y se ríe, hace que los minusválidos se rían de sus propias minusvalías. Y como he hecho un drama (VOLANDO VOY) pues tocaba una comedia. Vamos que las cosas me están viniendo como yo quería.

Son los favores recibidos por los prestados de un tipo humilde que ha cambiado de vida, pero que mantiene la cabeza en su sitio. Se levanta, saluda como uno más y, mientras se despide, quedamos en que le pasaremos la revista el día del estreno. Como a los toreros, que Dios reparta suerte, tanta como la que ya le ha llegado a Fernando Tejero.

Andrés Fierro. Publicado en EVASIÓN, en abril de 2005.

lunes 14 de abril de 2008

El "Cousteau" de los Osos Grizzly


GRIZZLY MAN es el título de la última película del director alemán Werner Herzog. En ella, Herzog retrata el carácter y los últimos días de Timothy Treadwell, un singular, romántico y, sobre todo, esperpéntico ecologista, cuya fantasía era convertirse en el Cousteau de los osos grizzly. La realidad, la de la una naturaleza implacable, acabó con el sueño ingenuo y tonto de esta especie de Pocholo, cuyo final trágico (él y su novia murieron a manos de un viejo oso grizzly en octubre de 2003) describe Herzog sin ningún atisbo de morbo. Treadwell, cuentan sus amigos y familiares, intentó convertirse en actor famoso, y de hecho a punto estuvo de conseguirlo si hacemos caso a su padre, quien asegura que se quedó en segundo lugar para conseguir el papel que finalmente se llevaría Woody Harrelson en Cheers. Éste y muchos otros fracasos (su vida sentimental, por ejemplo, que Herzog elude por falta de material y testimonios) le acercaron tanto al alcohol y a las drogas como a la muerte.

Durante una excursión a Canadá, Treadwell encontró una fuente para librarse de sus fantasmas y al mismo tiempo conseguir la fama. En otras palabras: una razón para vivir. La defensa de los osos grizzly de la Reserva Natural de Katmai, en Alaska, se convirtió desde 1989 en su obsesión. Creo una organización, Grizzly People, dio clases gratuitas en Institutos para concienciar a los jóvenes americanos, visitó los programas de televisión y recorrió el país entero intentando explicar su causa. Pero eso que él llamaba enajenadamente “la amistad” de “sus” osos, no es para Herzog más que la indiferencia total y absoluta de un animal que únicamente busca satisfacer sus instintos primarios: comer y reproducirse. La perdición de este hombre (que diría Paz Aliciagarcíadiego) fue su incapacidaz para comprenderlo. Eso y la confianza de vivir entre ellos durante más de 10 veranos sin haber sufrido ni una sóla agresión. Para Herzog fue más suerte que pericia de ecologista.

No podemos obviar que a lo largo de su carrera, Herzog se ha interesado siempre por personajes que, alejados de la sociedad y sus reglas, se arriesgan, bordeando a veces la locura y la muerte, con tal de sublimar sus aspiraciones personales. En este sentido, el Treadwell del documental, ese tipo que insiste de forma enfermiza que moriría por los osos (un peligroso deseo), nos recuerda a los protagonistas de FITZCARRALDO (1982) o de AGUIRRE, LA CÓLERAS DE DIOS (1972). La voz de Herzog es fundamental para entender al individuo. Él autor le comprende, le quiere y así nos lo transmite. Pero deja muy claro su punto de vista en la historia. Por eso y por otras muchas razones (una exquisita banda sonora compuesta e interpretada por el guitarrista Richard Thompson) quizá nadie debería perderse uno de los mejores documentales del año, ganador del Primer Premio (en su categoría) en el Festival de Sundance 2005.

Añadir, primero que este no es el último trabajo de Herzog, pero sí es, cronológicamente, el último suyo estrenado entre nosotros. Recientemente, y gracias a la excelente acogida de Grizzly Man, se ha estrenado The White Diamond, película anterior, en la que Herzog vuelve a ese personaje extremo y aventurero. Y lo segundo es que cualquier cosa que queráis de Herzog está en esta página: http://www.wernerherzog.com/main/index.htm

Publicado en EVASIÓN, Sept. 2006.

Uruguayos y Tiburones

El domingo 17 de septiembre, el suplemento de El País publicaba sendas entrevistas con dos figuras del mundo literario y artístico uruguayo ¿Casualidad? Seguro que no.
El primero Mario Benedetti, poeta, prosista, novelista y ensayista, exiliado y después desexiliado, que ha vivido muchos de sus mejores momentos en España, pero que no sería lo que es sin su acerbo montevideano. El segundo, Jorge Drexler, médico, compositor, autor, intérprete, a la sazón, un poeta al que Sabina se trajo cual mecenas y que ha cosechado sus mejores frutos en este exilio musical. Dos exiliados. ¿Casualidad? Puede. Son, como decía Paul Thomas Anderson en “Magnolia”, cosas que pasan. Sobre estas "cosas que pasan", el propio Drexler relata en la entrevista que “Al otro lado del río”, la canción con la que alcanzó la gloria del Oscar, nació fruto de la ley del mínimo esfuerzo: “Fue la producción más simple de mi carrera, y ya ves, me acompañará toda mi vida”.

A esa diosa, la casualidad, le debe también el cine alguno de sus mejores momentos. Lo cuenta Richard Dreyffus (y muchos otros) en un escueto e interesante documental de Bill Couturié que estos días emite Canal + con el título de “Nadie sabe nada” (frase acuñada hace más de 30 años por el guionista William Goldman que todavía permanece como uno de los más grandes principios del cine, y de la televisión). Durante el rodaje de “Tiburón”, detalla Dreyffus, Steven Spielberg vivió uno de los peores momentos de su carrera. Llevaban varios días de retraso sobre el plan de rodaje y “el tiburón mecánico seguía sin funcionar. Alarmados, los productores, le propusieron al director comenzar sin “el bicho”. Así, sin criatura, con varios planos nocturnos contrapicados de una chica bañándose, hundiéndose y, por supuesto, con la música de John Williams, el resultado fue, y es, una de la secuencias más inquietantes que ha parido el cine de terror (aquí se pueden ver algunas de ellas).
En el mismo documental nadie (Danny de Vito, Sydney Pollack, Richard Zanuck o George Clooney, entre otros) es capaz de explicar si esos momentos mágicos del cine son fruto del trabajo y las intenciones de un artista o, más bien, pura casualidad. Quizá, como cuenta en el libro “El guión cinematográfico, un viaje azaroso” mi amigo Miguel Machalski, todo esto tiene que ver con un cúmulo de circunstancias, algunas azarosas, otras intencionadas. Y sería impensable que una frase como “Alégrame el día” resultase creíble en boca de, por ejemplo, de Pepe Sacristán.

(En la foto, la mencionada secuencia de "Tiburón", una prueba evidente de que para causar inquietud y miedo es mucho más efectivo lo no mostrado que lo evidente. Lástima que Hollywood no haya aplicado esta lección en otras producciones de terror).

Publicado originalmente en Sept. 2006

El APOCALYPTO de Mel Gibson

Mel Gibson siempre se ha sentido atraído por las mayores, más audaces e imperecederas historias. Buena prueba de ellos son sus dos películas anteriores, BRAVEHEART y LA PASIÓN. Por eso, de él, nunca podremos esperar una sencilla comedia romántica. Si no más bien todo lo contrario. Es decir algo tan épico y arriesgado como APOCYALYPTO…

El relato de esta epopeya nos lleva hasta los últimos días de los reinos mayas, hace 500 años. Allí, una pequeña (y boyante) tribu de cazadores, es reducida por un grupo de salvajes soldados. Sólo los más fuertes serán conducidos hasta el corazón de la civilización, una sociedad en la que, según su visión, un grupo de fanáticos reyes y líderes religiosos descerebrados se dedican a combatir las plagas y el hambre a golpe de sangrientos sacrificios. La película, que ha sido criticada duramente por historiadores guatemaltecos, es como su nombre indica, apocalíptica y más sangrienta aún incluso que la PASIÓN.



Además de esa pretendida comparación, y una vez pertrechados para eludir la sangre, en la película impera la aventura por encima del resto. La mayor y mejor parte se la lleva la persecución a la que es sometida el protagonista, y que Gibson ha rodado de forma magistral, convirtiendo la acción en la selva en la auténtica protagonista de la historia…

MEL GIBSON: “La película es cinética. Se mueve constantemente. Todo se mueve. Cada plano se mueve. Y cada persona dentro del plano también se mueve, incluso en las escenas de alta velocidad…”

Le añade todavía más realismo, un grupo de actores desconocidos, su protagonista, Rudy Youngblood, debuta en el cine, todos maquillados, tatuados y vestidos, o más bien desvestidos, y a los que el director, como ya nos tiene acostumbrados, ha obligado a hablar en algo parecido al antiguo maya…

40 millones de presupuesto, la mayoría gastados en reconstruir prácticamente todos los decorados, que ya se han recuperado tan sólo con la taquilla norteamericana. Razón más que suficiente para que Gibson ponga en marcha su nuevo proyecto: la vida del padre Kino, un jesuita que evangelizó México. Lo mejor es que entre los protas estarán Antonio Banderas y Penélope Cruz.

Texto del reportaje emitido en DCINE en enero de 2007.

sábado 12 de abril de 2008

La autoentrevista con Arrabal







EXPEDIENTE-X: La verdad está en FOX

Así de escuetos nos anuncian los responsables del canal Fox (Canal satélite digital y plataformas de cable) la llegada de la última temporada de Expediente-X. Es como, le ocurrió hace muy poco al Real Madrid, la novena. Le dicen el desenlace, pero lo cierto es que no estaba en el ánimo de su creador, Chris Carter, ni de sus productores, la intención de liquidar una de las series más emblemáticas y exitosas de los 90. El culpable, como en todas partes, una ‘leve’ bajada de audiencia. 

Aún así, parece que por fin, tal y como reza el slogan de la cabecera más imitada de la ciencia ficción –con permiso de Star Trek– "la verdad está ahí fuera" (‘the truth is out there’). O mejor, dentro, muy dentro de los últimos 20 capítulos (a los que se le añadieron otros tres más con los secretos y entresijos) que se rodaron y se emitieron sobre las aventuras de los agentes Mulder y Scully. Aunque a estas alturas, todos los seguidores, e incluso los no seguidores, ya saben que Mulder desapareció allá por la séptima y desde entonces sus noticias son más bien escasas. Los protagonistas son, como en la octava, Gillian Anderson (Dana Scully) y Robert Patrick (conocido por su papel de T-2000 en TERMINATOR 2, aquí dando vida al agente Dogget), además de Mitch Pileggi (el director adjunto Skinner) y Annabeth Gish (la agente Mónica Reyes). La ‘evasión’, por así llamarla, de David Duchovny-Fox Mulder, obligó a creador y guionistas a dar un giro importante para hacer que su estrella masculina desapareciese. ¿Cómo? Muy sencillo si tenemos en cuenta una de las tramas en continuidad más importantes de la serie, la abducción y el secuestro por parte de extraterrestres de la hermana de Mulder.

Sería imposible resumir aquí la cantidad de historias, temas y personajes que han pasado por los Expedientes-X. Desde el virus ébola hasta los asesinatos en Ciudad Juárez (ahora tan de moda porque Antonio Banderas -que también puso voz al drama de los desaparecidos en Imagining Argentina, una película deleznable- y Jennifer Lopez están por allí de rodaje); espinosos conflictos ideológicos como los paramilitares o el apartheid sufrido por los indios en sus reservas; la piratería informática, la guerra bio y bacteriológica o el tráfico de armas; y por supuesto la búsqueda de vida en Marte. Otras veces, tópicos como la existencia del Triángulo de las Bermudas, daban pie a capítulos soberbios en los que Mulder viajaba al pasado, colocando allí a todos los personajes conocidos de la serie, desde Scully hasta el mismísimo ‘Fumador’ (más conocido en la versión original como ‘el hombre cáncer’). Precisamente, éste último fue el que dio sentido y , junto con el conocido confidente ‘Garganta profunda’ (sustituido en la 2ª temporada por el señor X), a más de cuatro temporadas de la serie. Su muerte, de un previsible como prolongado cáncer de pulmón, presagió un pequeño declive, que Carter supo reponer con nuevas entregas de misterio. 

En la memoria conservamos todavía aquel encuentro en la primera fase, léase temporada, en la que Scully entraba de golpe en el apartado e infimo despacho de Mulder, decorado con un reconocible cartel cuyo eslogan (‘I Want To Believe’, Quiero creer) definía a la perfección el pensamiento ufólógico de ‘Mulder el siniestro’. 

Las quejas de los fans, que las ha habido, siempre se han centrado en algo conocido como T.S.N.R., las siglas de ‘tensión sexual no resuelta’, algo que sentó un precedente dentro del mundo del guión, al convertirse, capítulo tras capítulo, en una pareja abocada a no consumar su amor. Tuvieron, eso sí, alguna que otra concesión. Como por ejemplo cuando tras ser salvado de una muerte (como siempre) casi segura, Mulder, en la cama, le declaraba su amor a Scully dedicándole un escueto, pero directo, ‘te quiero’. O con un prolongado y emotivo beso en los labios, durante los primeros segundos de año 2000, tras haber evitado el tan temido (y nunca demostrado) fallo informático. 

Por eso, todos los amantes de la ciencia ficción pueden deleitarse repasando todos los episodios editados en dvd y además, desde el lunes 28 a las 21.30 con los episodios de estreno de esta novena y última temporada. Dónde la incógnita por resolver será el misterioso embarazo de Scully, las dudas sobre el origen del padre, y lo que es tarea nada fácil, que es, según nos cuentan, resolver la situación emocional entre la pareja de agentes más famosos del FBI. Y no se despisten, porque aquí, todo acaba en la novena.

Andrés Fierro. Publicado en revista EVASIÓN nº47 Noviembre de 2005

miércoles 9 de abril de 2008

¿Quién es ZHANG ZIYI?

En China, Zhan Ziyi, es más conocida que el Papa. Y lo es tanto que apenas puede salir a la calle. La culpa la tiene el cine, y sobre todo, la publicidad. Ziyi ha prestado su cara, y a veces también su cuerpo, a anuncios de todo tipo: desde cremas de belleza, hasta marcas de productos lácteos, pasando por la campaña para la firma de relojes Tag Heuer.
Su descubridor, por así decirlo, fue el director de cine Zhan Yimou. Con él trabajó, siendo todavía una niña, en EL CAMINO A CASA, película que se llevó el Oso de Oro en Berlín 2000. Su otro padrino, Ang Lee, la escogió para protagonizar su primer filme comercial de artes marciales, TIGRE Y DRAÓN. Yimou, la descubrió, Lee la confirmó, y de nuevo Yimou la colocó entre sus personajes de HERO y de su último trabajo, LA CASA DE LAS DAGAS VOLADORAS. Y a ella no parece molestarle repetir género y experiencia junto a su, otro, director favorito.
Trabajo no le falta. Se la rifan los mejores directores asiáticos y acaba de estrenar 2046, película del taiwanés Wong Kar Wai. Y más allá del sol naciente, en Hollywood, no paran de llamarla. Por eso ahora ha perfeccionado su inglés, con el que ha tenido que lidiar para protagonizar MEMORIAS DE UNA GEISHA (efectivamente, una china dando vida a una japonesa, algo que nosotros ni notamos, pero que a ellos les suena a despiste occidental). El año que viene rodará con otro de los pocos asiáticos que le faltaba en su colección, Wayne Wang. Será en GOOD COOK, LIKES MUSIC donde formará, extraña, pareja con Adam Sandler.
Tiene tantos premios como patadas da en sus películas, pero quedémonos con estos: en 2001 ganó el Premio MTV Movie Award por la Mejor Escena de Lucha, y ese mismo año entró en la lista de las 50 personas más bellas del mundo, que anualmente promueve la revista PEOPLE.

Su estreno más reciente es esta historia de amor envuelta en luchas y peleas feudales llamada LA CASA DE LAS DAGAS VOLADORAS. Dirigida de nuevo por Zhang Yimou, se trata de un delicatessen fílmico en el que destaca, además de la belleza minimalista de Ziyi y su excelente capacidad para lanzar cuchillos y practicar kung-fu, una fotografía y unas localizaciones que sólo se pueden degustar en una pantalla bien grande. Olvídense por tanto del dvd y que ustedes la disfruten, pero en el cine.



Andrés Fierro. Revista EVASIÓN nº 41, Marzo de 2005

QUIJOTES en el siglo XXI

El año del centenario de esa obra única y ejemplar que es el Quijote, además de homenajear a uno de los mejores autores de toda la historia de la Literatura, también nos sirve para seguir las andanzas de otros ‘hijos de algo’ que luchan contra sus particulares molinos de viento.

¿Qué es ser Quijote, ahora, hoy, en nuestro recién nacido siglo 21?
Nadie lo sabe. Hay tantas formas de serlo como personas. Lo que si sabemos, con toda seguridad, es que no sería ni hidalgo, ni tendría como amigo a un Bachiller, y menos aún un escudero como Sancho. No lucharía contra molinos, pero sí quizá contra el sistema, contra los poderes, contra la burocracia. No convertiría a su amada en una pura entelequia, en un ente creado sobre un ideal de belleza, pero sí viviría prendado por aquella bailarina de streeptease que conoció en la despedida de su mejor amigo, y que, según él cree, se le insinúa antes de terminar la fiesta. Quijote, en el fondo y en la forma, podríamos ser cualquiera, o ninguno. Un director de cine 'peligroso', un músico antisistema o una editorial de libros que casi nadie lee, podrían ser tres buenos ejemplos.



El cineasta tocapelotas
Puede que suene a herejía, pero si tuviésemos que elegir a un Quijote moderno, a un tipo luchador, empeñado en una batalla inútil (o no tan inútil) contra el poder, quizá contra el mayor poder del mundo mundial, ese sería Michael Moore. No deja de ser curioso, que Moore comparta actitudes con el hidalgo, y sin embargo su físico nos recuerde más a su fiel escudero Sancho. Este director, productor y guionista, provocador y respondón, que se ha convertido en la pesadilla de muchos políticos, y en la mosca cojonera particular de la familia Bush, ha puesto en marcha una máquina que más que crear, incentiva y promueve posturas.

Pero, ¿quién es en realidad Michael Moore? Su biografía está más cerca de la de un comunista europeo de lo que pensamos. De entrada nació y se crió en Flint (Michigan); a los 14 años asistió a un seminario católico, donde estudió para convertirse en sacerdote y a los 18 años su vocación dio un giro inesperado al ser nombrado director de su escuela, por lo que se convirtió en uno de los más jóvenes funcionarios públicos de Estados Unidos. A los 22 años fundó The Flint Voice, uno de los diarios alternativos más respetados del país. A mediados de los años ochenta fue productor, director, autor y presentador de la serie televisiva galardonada con un Premio Emmy, TV Nation.

En 1989, Michael Moore dirigió Roger & Me, una película que narraba su odisea personal para entrar en contacto con el presidente de la General Motors, Roger Smith, al que quería pedir explicaciones sobre las desastrosas consecuencias que la reestructuración de General Motors había tenido sobre su ciudad natal, Flint (Michigan). Los beneficios que produjo fueron aportados por Moore para la creación del Center for Alternative Media, una fundación que ha empleado más de medio millón de dólares para subvencionar las obras de directores noveles o las actividades de grupos que trabajan en asuntos sociales.

En su segundo documental, The Big One (1998), sacaba el hacha de guerra contra la marca de ropa deportiva Nike, dejando al descubierto que la multinacional utilizaba niños como fuerza de trabajo barata en Indonesia. En los años 1999 y 2000, ha producido dos temporadas de la serie televisiva The Awful Truth, una serie de televisión que en España emite AXN.

Además de su éxito como cineasta, Moore es uno de los autores de no ficción más leídos en Estados Unidos con dos grandes éxitos de ventas: Estúpidos hombres blancos ( 2003) y ¿Qué han hecho con mi país, tío? (2004). En 2002 dirigió el documental Bowling for Columbine, y en la ceremonia en la que gano Oscar a la Mejor Película Documental, la armó, con la famos frase de “avergüéncese, Señor Bush”. Tras más de un año de cuidadosa investigación dirigió Fahrenheit 9/11, galardonada con la Palma de Oro del Festival de Cannes de 2004. Michael vive con su mujer, Kathleen Glynn, y la hija de ambos, en Nueva York y Michigan. Y no sabemos cual será su próximo objetivo, pero seguiremos informando.


El músico loco
La historia de la música está escrita por rebeldes e inconformistas. Bob Dylan fue un buen ejemplo, aunque su actitud fue más bien la de un letrista escéptico y pasota, más que la de un activista luchador. John Lennon se desvinculó de los Beatles para seguir un camino mucho más inconformista. Y aunque un loco fanático le arrancó la vida de cuajo, las consecuencias de sus acciones, de sus letras y de su música han llegado hasta nuestros días. Ha habido muchos, pero de todos, nos quedamos con uno muy cercano: un hijo de emigrantes españoles, ella vasca, el gallego. Criado musicalmente en las parisinas calles de Sevres, allá por 1971, Manu Chao se ha convertido en un trotamundos inquieto, un clandestino en tierra de nadie. Su lucha: primero las grandes multinacionales discográficas, después el capitalismo en general, la tortura y, más recientemente, el desigual reparto de la riqueza en todo el mundo y en América Latina en especial.
Sus andanzas con la Mano Negra por todo el continente, con dos extenuantes giras, primero en barco (CARGO TOUR 92) y después en tren (TREN DE FUEGO Y HIELO) se hicieron famosas en todo el mundo. Entre sus pecados: funcionar sin manager y desafiar a la industria musical dando conciertos gratuitos a su antojo.

Tras las polémicas dentro del grupo, las deserciones y los problemas, Manu se establece en Madrid, para después viajar por Senegal, Mali y finalmente Sudamérica. Fruto de ese viaje surge Clandestino, un disco de bajo precio pero de altísima calidad, hasta hoy la cumbre musical del propio Manu. Con él abre caminos para nuevas fusiones y consigue un éxito de ventas inesperado para un disco sin apenas promoción.

En lugar de invertir el dinero en restaurantes, hoteles o inmobiliarias, Manu vuelve a la carga con otro festival, A feira das mentiras. La Feria debía ser como un espectáculo circense que se acerca a las ferias de las localidades que visita uniéndose a las fiestas de cada población como las del barrio barcelonés de Nou Barri o las fiestas de Santiago de Compostela en julio coincidiendo con la celebración del campeonato mundial de fútbol en Francia, deporte del que es un gran entusiasta Manu. Los espectáculos malabaristas, los desfiles de carrozas, las degustaciones gastronómicas e incluso un campeonato de futbolín al que acude el inventor español del juego y, por supuesto, las actuaciones musicales serán los componentes de la feria, en la que de nuevo Manu se enfrenta a la falta de presupuesto y de patrocinadores, saliendo adelante de nuevo con la ayuda de muchos amigos que trabajan y participan en la feria de manera gratuita.

Su siguiente éxito será Próxima estación: Esperanza grabado, como el anterior, en un pequeño estudio que tiene en su casa y en el que han vuelto a colaborar gran cantidad de amigos de Manu.

Esa actitud quijotesca le traído más de un susto a este parisino rebelde. Pero también le ha convertido en una especie de ídolo para jóvenes frustrados por la realidad social: su mensaje es directo, sus canciones sencillas, sus letras efectivas y su ritmo es pura fiesta y diversión. En otras palabras, su música es el ejemplo palpable del espíritu quijotesco: “Llaneza muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala”. Su última propuesta es la presentación de un libro-disco, Siberie m’etait contèee, ilustrado por Worziak, y aderezado con 70 minutos de música repartidos en 23 canciones. Un esperado regreso para este delirante y singular músico que vuelve a deleitarnos en su lengua de infancia, la que mejor domina, el francés.

Editar en Ocho y Medio y contracorriente
Casi escondida, custodiada por la presencia de cuatro pequeñas multisalas de cine en versión original (Renoir, Alphaville y Princesa), se encuentra un pequeño oasis literario dedicado a los cinéfilos que se llama OCHO Y MEDIO. Su nombre, homenaje más que explicito a la película de otro genio incomprendido, FELLINI 8 ½, despeja dudas y evita confusiones. Aquí se venden libros de, por y para el cine, y todas las facetas audiovisuales con él relacionadas. Lo regentan, con bíblico nombre, Jesús y María.

Empezaron hace unos cuantos años en un pequeño local ‘incrustado’ en los cines Alphaville. Allí estuvieron durante año y medio. Hasta que la situación económica les permitió mudarse a un local cercano, unos metros más arriba, en la misma calle Martín de los Heros (muy cerca de la Plaza de España). Pasaron de cuatro estanterías a un sinfín de librerías repletas. Hace apenas cuatro años estrenaron nueva sede, más grande y espaciosa, justo frente a los mismos cines que les vieron nacer.

La librería les ha obligado a renunciar a muchas cosas, pero también les ha permitido hacer amigos. La prueba es que Jesús aparece con el teléfono pegado a la oreja, y dos horas después, sale por la puerta enganchado a peticiones de libros, de ediciones o de viajes para presentaciones. La tranquilidad del sencillo librero ha dejado paso a la inquietud de un editor, con una actividad sin fin. Y entre llamada y llamada todavía le sobra un minuto para recomendar una biografía de Cary Grant recién llegada, o la edición de lujo del guión de HABLE CON ELLA de Almodóvar. Lo suyo es pasión cinéfila: “Nuestras dificultades han sido siempre las económicas. Yo no edito más por que no recuperamos el dinero. Gastamos más que ingresamos”. El dinero salió de hipotecar su casa y ahora consiguen pagar los gastos de lo que editan con la librería. “Empezamos como de prueba, apoyados por amigos. Entonces no decíamos que no a ningún libro. Ahora nos llegan tantos, que tenemos que elegir. Es como un gigante con pies de barro: todo el mundo cree que es necesario, pero la rentabilidad es nula. En recompensa por ese esfuerzo, la Academia del Cine Español, les ha concedido este año el PREMIO GONZÁLEZ SINDE por su aportación a la industria cinematográfica. Pero el premio, nos cuentan, es un simple diploma (un papel que tienen en sus vitrinas, como si de un escapulario se tratase) sin ninguna dotación económica. Aunque no se quejan, porque saben que a la Academia no está como para tirar la casa por la ventana.

Su criterio a la hora de editar, es primero ver la película. Aunque a veces, y de ello presumen, lo hacen por amistad, bien con productores, guionistas o directores. Eso supone que muchas veces, las más, los guiones no se venden como a ellos les gustaría. “Hay libros de cine que seguramente otras librerías vendan más que nosotros, pero que cuando pasan 3 o 4 meses ya no se pueden encontrar. Pues esos son los que nosotros tenemos, además de las novedades. A veces hasta te da pena vender un libro que lleva muchos años contigo, y cuando lo vendes lo vuelves a reponer”.

Su primer libro, como no, fue una película, es decir, el guión de LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS. Y el ‘culpable’ fue Enrique López Lavigne. Por eso, en parte como una deuda adquirida, han editado el guión de EL FABULOSO MUNDO DE POCHOLO Y BORJA MARI, la película que Lavigne ha escrito y dirigido junto a Juan Cavestany. El segundo fue el de Mateo Gil, NADIE CONOCE A NADIE. Los dos se hicieron en co-producción con Sogecine. Pero con el tiempo, han optado por desligarse para preservar su independencia. No fue un éxito rotundo, pero tampoco un fracaso, tal y como vaticinó Rafael Azcona, guionista de LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS, que el día de la presentación, con Manuel Rivas (autor de la novela) al lado, espetó: “me parece absurdo que alguien edite los guiones, porque no sé quién se va a leer eso”. Pues en ese desatino andan todavía Jesús y María, los dueños de estos Ocho y Medio millones de libros, los que algún día habrán vendido.

Andrés Fierro. Revista EVASIÓN nº 41, Marzo de 2005

MARTA ETURA, la revelación de una sonrisa

Marta Etura ya no es una promesa. Es una realidad de 26 años. Se dio a conocer en SIN VERGÜENZA (Joaquín Oristrell, 2001), se estrenó como protagonista en LA VIDA DE NADIE (Eduard Cortés, 2002) por la que a punto estuvo de llevarse el Goya a la Actriz Revelación el año pasado, y ha confirmado su talento en dos películas tan diferentes como el agua y el aceite. ENTRE VIVIR Y SOÑAR, de Albacete y Menkes, una comedia romántica, y la que hoy nos interesa, PARA QUE NO ME OLVIDES, un drama que reflexiona con las emociones a flor de piel sobre la pérdida de un ser querido y que ha dirigido Patricia Ferreira. Afortunadamente, Marta es una actriz accesible -no todas lo son, unas por trabajo y otras por divismo- a la que no le importa quedar para tomar café y charlar sobre una película que se acaba de pasear por el Festival de Berlín y en el que se ha llevado el Oso de Plata al Mejor Actor Fernando Fernán Gómez.

La cita se organiza en un día y es ella misma la que escoge el lugar. Un café de la calle Toledo, muy cerca del Teatro La Latina, que le pilla a un tiro de piedra de su casa, en el Rastro madrileño. Llega quince minutos tarde, con un abrigo, una bufanda y un gorro rojo. Se disculpa varias veces, algo poco habitual, y deja caer una mirada que impide cualquier reproche. Nerviosa e inquieta, Marta tiene una capacidad asombrosa para pasar de la ternura a la sonrisa, lo hace sin esfuerzo, con la misma naturalidad con la que se sienta sin importarle estar a la vista de público. Será que, de momento, parece inmune al virus de la fama.

¿Qué hace una chica de San Sebastián en una ciudad como Madrid?
Vine a estudiar interpretación. Había mirado las Academias a través de la revista Fotogramas y descubrí que había algo así como tres escuelas bastante potentes: la de Cristina Rota, la de Juan Carlos Coraza y la de William Lector. Y me dije, ‘pues voy a probar entre las tres y la que más me guste, me meto’. Y la primera que probé, por algo que no recuerdo, fue la de Cristina Rota, y me dije, bueno pues aquí me quedo, porque me moría de ganas de empezar ya y de currar.

¿Allí rodasteis SIN VERGÜENZA, la película de Joaquín Oristrell? No que va. Fue en una escuela que se construyó expresamente en Alcalá de Henares. Había una cárcel que ya estaba en desuso, y allí se montó la ficticia. Lo que sí pasó fue que Joaquín Oristrell fue a la de Cristina Rota para ver cómo funcionaba una escuela, para ver cómo eran los alumnos, los ejercicios, la profesora. Fue para tener referencias a la hora de escribir después el guión.

Y le sacó partido. Sí, porque en un principio había pensado actores conocidos como Elena Anaya, Gustavo Salmerón, gente más conocida, con más tirón. Pero se encontró con algo rico en la escuela, y le gustó el rollo, le gustaron los alumnos, así que se dijo: ‘pues voy a probar también con estos chicos’. Nos hizo pruebas y al final salimos todos de la escuela de Cristina.

Fue una apuesta arriesgada. En ese sentido me parece de una generosidad enorme meter a ocho noveles en su película, que son muchos, ¿no? Porque normalmente los directores no se atreven ni con uno, así que imagínate con ocho. Después se nota que le gusta tratar con los actores, que recibe muy bien las propuestas. A mí, en particular, cuando me encuentro con un director que escucha la propuesta del actor me encanta porque da rienda suelta a tu creatividad. Y dice, ‘bueno a ver que me propones tú, luego lo ajustamos a lo mío, o igual me gusta más lo tuyo, o no o me gusta más lo mío’, pero por lo menos está abierto. Yo creo que el cine es un trabajo de equipo, como lo es el teatro, la televisión, todos son trabajos de equipo. Cada uno aporta sus conocimientos y el director debe recoger todo.

Hablando de conocimientos, ¿has dejado de estudiar? He intentado no perder el hilo. Es una profesión en la que tienes que seguir siempre aprendiendo, lo que pasa es que a veces es difícil, porque no tienes tiempo. He conocido el cine gracias a los rodajes. En cada película que he hecho he aprendido mucho sobre el medio, porque cuando hice SIN VERGÜENZA no sabía ni lo que era la marca de cámara, ni lo que era nada. Cada medio tiene su truquillo. Igual que en el teatro tienes que prestar más atención a tu voz y a tu expresión corporal, en el cine lo tienes que hacer con la mirada… y lo vas aprendiendo según vas trabajando. Por eso he dado clases de voz, de danza o de cuerpo, porque creo que es fundamental poder expresarte con tu cuerpo.

He leído que te gustaba mucho la danza y que te dio pena dejarla. Siempre he querido ser actriz y siempre he tirado por la interpretación, pero me ha dado mucha pena no poder dedicarme también a la danza. Me hubiese gustado dedicarme a las dos cosas pero hubiese sido imposible porque las dos exigen dedicación exclusiva. Aunque siempre que tengo huecos, me escapo para dar clases de danza. Ahora por ejemplo, el cabaret que estamos montando tiene muchas partes con coreografías.

¿Un cabaret? Sí, lo estoy montando con unos amigos. Tiene partes de interpretación, sketchs y coreografías.

Lo vais a estrenar en Madrid. Sí, en cafés teatro, en salas pequeñas como la Sura, o la Plaza de las Artes, así. Una sala pequeña que nos permita un rollo cabaretero, tipo mesas con sillas, para que la gente se tome la copa...

Hablemos de la televisión. Casi todos los actores jóvenes de los que se nutre el cine vienen de la televisión. Lo tuyo es una excepción porque a penas se te ha visto en la pequeña pantalla. Hice dos capítulos. Uno de RAQUEL BUSCA SU SITIO y otro de RITA.

¿No te gusta, o es que no te llaman? Me han llamado hace poco y la verdad es que me ha dado pena decir que no, porque creo que todos los medios de interpretación son interesantes, tele, teatro, cine. Lo que pasa es que la tele requiere un compromiso que a mí, ahora mismo, no me apetece. Y ya sé que decir ‘no me apetece’ es fuerte, porque puede sonar a soberbia, en el sentido de que tampoco una puede estar mirando lo que le apetece, pero… Igual después la cago diciendo que no, pero comprometerme con una serie supone que me llega un guión para rodar de repente en Francia, en Chile o en otro sitio que me interese pues no podría hacerla. No sé si he hecho mal o bien.

Acabas de estrenar PARA QUE NO ME OLVIDES. Es una película muy dura, con unos niveles afectivos muy grandes. A mi me pasó cuando leí el guión: me afectó muchísimo, hasta el punto de que lloraba, y lloraba, y no paraba de llorar. Es verdad que no he pasado el mal trago de la protagonista, perder un ser querido, pero todo el mundo ha tenido un duelo, aunque no se te haya muerto, alguien que te ha abandonado, alguien que se ha ido. Además te revuelve por dentro porque habla de cosas muy humanas, muy fuertes. Las despedidas, la memoria, el duelo, cómo lo vive cada uno...

Dice Patricia Ferreira, la directora, que tendemos a evitar esos temas y que por eso quiere que la película haga pensar sobre la propia vida. Algo así como para reconciliarte con tus duelos y con las cosas que has vivido, y hacerlo a través de lo que has visto en la película. Es verdad.

Eso acentúa todavía más la diferencia entre tus dos últimas películas, ENTRE VIVIR Y SOÑAR y PARA QUE NO ME OLVIDES, una comedia romántica y un drama. La de Albacete y Menkes la rodé en noviembre-diciembre de 2003 y la de Patricia Ferreira en febrero-abril del 2004. Casi seguidas. Y ese es uno de mis sueños, hacer películas diferentes. Me gusta mucho tanto en actores como en directores. Cuando veo un director que hace una totalmente distinta me parece genial. Aunque a los actores, en España, no se lo permiten. Te encasillan a la primera de cambio.

Tú no te puedes quejar. SIN VERGÜENZA, una comedia, 13 CAMPANADAS un ‘thriller’, LA VIDA DE NADIE un drama, ENTRE VIVIR Y SOÑAR otra comedia, LA VIDA QUE TE ESPERA otro drama... La verdad es que no, no me puedo quejar.

¿Qué crees que vio en ti Patricia para proponerte este papel? Me llamo para tomar un café conmigo y me comentó que me había visto en Treces campanadas, y que había visto una relación de amor de mi personaje con el de Juan Diego Botto que le gustaba mucho para su historia. Me dijo que en su guión de Para que no me olvides había una historia de amor muy parecida. Que quería algo así, aunque en otra película, en otra historia y con otro personaje.

¿Dijiste que sí a ojos cerrados? Al principio dudé un poco, porque me parecía excesivamente dramática. Pero después me di cuenta de que en la película se habla de cosas importantes. Por ejemplo, hay una cosa que me gusta mucho y es que el personaje de David, mi novio en la ficción, se descubre después de que haya muerto. Se nos a entender que el David que conoce el abuelo, el que conoce la madre y el conoce la novia, son tres personas distintas. Al final, cuando se unen los recuerdos de los tres, aparece una personalidad desconocida. Me gusta cómo se habla de la memoria de los muertos, del pasado, de las cosas que no se pueden olvidar.

En poco tiempo te ha tocado trabajar con Juan Diego, Carmen Maura, Verónica Forqué, Fernando Fernán Gómez, Emma Vilarasau... ¿Cómo ha sido el trabajo con todos ellos? A priori, cuando me dicen que voy a trabajar con Juan Diego, o con Fernando Fernán Gómez, tengo sensaciones muy fuertes: una de miedo, de respeto, de si estaré a la altura de gente que tiene muchas tablas y que además son muy buenos actores. Otra de alegría inmensa, por estar con gente a la que admiro por su trayectoria, su trabajo. Y al final, otra de tranquilidad, en el sentido de que la mitad del curro te lo facilita tu compañero. Por ejemplo, en el caso de Juan Diego (LA VIDA QUE TE ESPERA), cuando me miraba a los ojos, la mitad del curro ya me lo estaba dando él. Es una mezcla de respeto y placer. Hasta ahora he tenido mucha suerte de trabajar con gente muy potente.

Hablando de esta película de Gutiérrez Aragón –LA VIDA QUE TE ESPERA–, ¿tienes la sensación de que ha sido marginada tanto por la crítica como por el público? Me da rabia porque parece que este año sólo existe una o dos películas. La vida que te espera pasó completamente desapercibida, lo mismo que Inconscientes, y creo que son películas bien hechas, diferentes, originales y me da pena. Creo, aunque yo no me atrevo a sentenciar, que puede ser por dos cosas. Por un lado la promoción está muy mal llevada en nuestro país, y así ocurre que películas con un bajo presupuesto como ésta o Inconscientes, la última de Oristrell, se quedan sin dinero para promoción. Y entre eso y que al lado se estrena una película americana o la película de Amenábar, que de repente tiene una promoción brutal, la otra desparece por completo. También, creo que por parte de la Academia, no toda, pero sí una parte, prefiere votar por sus amigos, sus compañeros o sus colegas, en lugar de hacerlo objetivamente.

A Oristrell le pasó también con LOS ABAJO FIRMANTES. Se la comieron. Como MAR ADENTRO se comió al resto del cine español, este año. Nosotros igual con LA VIDA QUE TE ESPERA, estrenamos, y duró dos semanas en cartel porque no hicieron promoción de la película. No porque no quisieran, sino porque no quedaba dinero para hacerla. Esa es la clave: si no tienes dinero para promocionarla y no mantienes la película en la sala, pues ni funciona, porque no hay tiempo para que funcione el boca a boca. Al final parece que hay sólo tres películas, pero no es así.

Qué hace Marta Etura cuándo no está trabajando. Pues estudió inglés, danza... Hago todo lo que no puedo hacer cuando ruedo: leerme un libro, tomarme el domingo para descansar, levantarme tarde, desayunar leyendo el periódico, ir con mis amigos a tomar el aperitivo, meterme en el cine, lo que hace todo el mundo. Soy muy normal y corriente.

¿Echas de menos Donosti? Echo mucho de menos la playa. Pero me gusta mucho Madrid. He estado siempre a caballo entre San Sebastián y Madrid. A veces Madrid me agota y necesito irme. Y cuando estoy allí, tanta paz, tanta tranquilidad, tanto bienestar, me hace que eche de menos la “vidilla”. En San Sebastián echo de menos el ritmo de vida que tiene Madrid, tan rápido. Aunque aquí la gente no pasea, siempre va a algún sitio, y en San Sebastián es todo lo contrario, siempre dedicas una o dos horas de tu tiempo a pasear, por la playa, por el monte.

¿En qué te pillamos, qué hemos interrumpido? Ahora estaba ensayando las coreografías del cabaret. Y dentro de nada voy a casa a vestirme y a maquillarme para el pre-estreno de esta noche.

¿El pre-estreno? Sí, el de ENTRE VIVIR Y SOÑAR, la película de Albacete y Menkes.

¿Te quedarás a verla? En Madrid nunca me quedo porque viene mi familia, mis amigos, mis profesores, y me pongo muy nerviosa. Prefiero no verla, porque mientras la estoy viendo, estoy pensando si aquí les habrá gustado, si aquí la he cagado, lo habrán visto, sí, no, y al final termino supernerviosa, así que prefiero no verla.

Pagamos el café y la botella de agua, Marta se pone su abrigo y su gorro y nos despedimos en la calle como dos amigos que acaban de tomar el café. A ella le espera la promoción de la película, o lo que es lo mismo, más entrevistas, más fotos, y prepararse para su siguiente papel.

Andrés Fierro. Publicado en la revista EVASIÓN nº 41, Marzo de 2005