miércoles, 9 de abril de 2008

¿Quién es ZHANG ZIYI?

En China, Zhan Ziyi, es más conocida que el Papa. Y lo es tanto que apenas puede salir a la calle. La culpa la tiene el cine, y sobre todo, la publicidad. Ziyi ha prestado su cara, y a veces también su cuerpo, a anuncios de todo tipo: desde cremas de belleza, hasta marcas de productos lácteos, pasando por la campaña para la firma de relojes Tag Heuer.
Su descubridor, por así decirlo, fue el director de cine Zhan Yimou. Con él trabajó, siendo todavía una niña, en EL CAMINO A CASA, película que se llevó el Oso de Oro en Berlín 2000. Su otro padrino, Ang Lee, la escogió para protagonizar su primer filme comercial de artes marciales, TIGRE Y DRAÓN. Yimou, la descubrió, Lee la confirmó, y de nuevo Yimou la colocó entre sus personajes de HERO y de su último trabajo, LA CASA DE LAS DAGAS VOLADORAS. Y a ella no parece molestarle repetir género y experiencia junto a su, otro, director favorito.
Trabajo no le falta. Se la rifan los mejores directores asiáticos y acaba de estrenar 2046, película del taiwanés Wong Kar Wai. Y más allá del sol naciente, en Hollywood, no paran de llamarla. Por eso ahora ha perfeccionado su inglés, con el que ha tenido que lidiar para protagonizar MEMORIAS DE UNA GEISHA (efectivamente, una china dando vida a una japonesa, algo que nosotros ni notamos, pero que a ellos les suena a despiste occidental). El año que viene rodará con otro de los pocos asiáticos que le faltaba en su colección, Wayne Wang. Será en GOOD COOK, LIKES MUSIC donde formará, extraña, pareja con Adam Sandler.
Tiene tantos premios como patadas da en sus películas, pero quedémonos con estos: en 2001 ganó el Premio MTV Movie Award por la Mejor Escena de Lucha, y ese mismo año entró en la lista de las 50 personas más bellas del mundo, que anualmente promueve la revista PEOPLE.

Su estreno más reciente es esta historia de amor envuelta en luchas y peleas feudales llamada LA CASA DE LAS DAGAS VOLADORAS. Dirigida de nuevo por Zhang Yimou, se trata de una delicatessen fílmica en el que destaca, además de la belleza minimalista de Ziyi y su excelente capacidad para lanzar cuchillos y practicar kung-fu, una fotografía y unas localizaciones que sólo se pueden degustar en una pantalla bien grande. Olvídense por tanto del dvd y que ustedes la disfruten, pero en el cine.



Andrés Fierro. Revista EVASIÓN nº 41, Marzo de 2005

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